Corso di scrittura creativa, Exercises writing course

Notas afiladas, Aurora Burrieza

Exercises from the Energheia Writing Course 2024

Theme: Creative writing through the senses

On Senses – describe without using said sense  Teacher: Ianire Doistua (Energheia International Writing Course 2024)

♦♦♦

Notas afiladas

Te miro. Anoche nos acostamos tarde, así que intento dejarte dormir. Pero te beso en la mejilla. Después en la nariz. Y cuando abres los ojos, arqueas una ceja. Y sonríes. Pongo labios de pato, esos que tanta risa provocan, y te hago cosquillas mientras me pides que pare y pataleas. Siento tu risa en mi oído. Toco las teclas de tus costillas, logrando esa melodía que hemos aprendido a bailar juntos. Se nos van los pies a ritmo de un tango suicida que te susurra al oído y te encrespa la piel, mientras mis manos serpentean por tus muslos hasta llegar a tus caderas. Y ahí, en ese momento, somos inmortales.

Ha pasado tiempo. Días de ruido gris que han ahogado los acordes. Hoy ha llovido mucho, y entras con el pelo empapado y las botas llenas de barro. Recoges el cubo con agua que cae de la gotera y sin quitarte las botas, te quedas mirándome, con las piernas abiertas y los brazos cruzados. No te pregunto. Sigo sentado en el sofá, revolviendo los sobres llenos de facturas, que también me miran con reproche, un poco decepcionados. Que si no podía recoger, me dices. Que no me entiendes. Que dónde estoy. Y yo lo comprendo, porque nosotros siempre nos hemos entendido mejor a golpe de clave de sol. Me acerco a ti, buscando tus costillas bajo esas interminables capas de ropa para pedirte perdón una vez más, para hacer música juntos. Y respiro cuando veo que sonríes. Pero esta noche las teclas parecen rotas, como un instrumento viejo y lleno de polvo. Las notas suenan un poco más oscuras, más afiladas. Y por primera vez, desentonamos esa melodía.

Pierdo la cuenta de los días que pasan, de las goteras que inundan nuestra cama, de las veces que tus ojeras han pasado de largo mientras yo me esforzaba por darles voz a las mías, de los punteos rotos que he intentado tocar en mitad de algún abrazo borroso.

Pasas por mi lado, pero esta vez me miras de reojo. Me invitas a un último baile, y yo me descalzo, completamente indefenso, con la mirada perdida, intentando recordar el tono, la armonía. Deseando un arpegio que se escurra por tus clavículas hasta llegar a tus costillas. Esas que tantas noches tocamos con todos los acordes que se nos ocurrieron sobre la marcha, que hace tiempo empezaron a desafinar y se cubrieron de polvo. Toco las teclas, y espero escuchar algo, un recuerdo de alguna sinfonía, un sonido, aunque sea afilado. Una cadencia. Pero se han empapado, y ahora son mudas.